21.6.06

La renga del toro y los patos sirirí

Este texto es basado en un personaje del pueblo donde pasé mi infancia.

El torito Acosta era un vago de aquellos, un zángano, con tal de no laburar el tipo era capaz de cualquier cosa. La renga era una mina joven que no se porque malformación de nacimiento había quedado así.

El toro le sacaba unos veinte años y la había agarrado de hembra cuando era pendeja. Con el tiempo la renga notó que su hombre no era ningún príncipe azul. Nada de amor, continuo el mismo trato despectivo que venía de su familia, y del tiempo que intentó hacer la escuela.

La renga no era linda, y eso lo sabía, pero según se dicía y quizá como arma de defensa, la de la caminata pendular era buena para las cosas que se hacen debajo de las cobijas.

Era lógico que un día pase lo que iba pasar, el torito no llevaba ni un vino a la casa. Ella sabía eso por una amiga, en las vías de noche, la gente de mala vida se juntaba para despuntar los vicios.

En ese lugar del pueblo, las leyes eran claras y, atrás de los silos, la renga empezó a usar dotes de dameza para ganarse el vino que la hacía olvidar lo amarga que era la vida.

Las cualidades de la coja pronto se supieron por todo el pueblo, la mejor decían todos, y ya atrás de los silos había cola, de gente que llevaba, puchos y vinos.

El torito se hizo el sonso, como quien desconoce la cosa, pero disfrutaba sin preguntar de donde venía, el vino que su mujer ponía. Solo para que recordara que a pesar de todo seguía siendo fea y desgraciada, cada tanto la cascaba con el cinto del lado de la hebilla. Y en donde el Toro pegaba, ahí en los silos no se la podía tocar que lloraba.

Así fue que medio pueblo se inició entre sus piernas torcidas. La gente ya sabía, y cuando la bandada de patos sirirís pasaba chillando enfilaban para el lado de los silos.

(*) Los patos sirirí son aves que vuelan de noche en bandadas muy grandes, mientras emiten ruidos tan fuertes que se pueden escuchar aún estando en un lugar cerrado.


Por si acaso acá dejo las letras que pueden llegar a faltar, colocarlas donde corresponde: sssssccccccc´´´´´´mmkajloiuafgtagsfua

Puede que falte algún nexo: que, aunque, debido

O artículo: la, el, los

5 comentarios:

Zoimanzanita dijo...

empezó a usar dotes de dameza para ganarse el vino que la hacía olvidar lo amarga que era la vida.

Jajajaja. Acuñando...
Decí que no soy renga.

Saludos.

Pvncho dijo...

jaja, iba a poner el link a los comentarios pero no se si se iba a entender... aguanten las damezas

Señorita Cosmo dijo...

Muy buen relato.
Me da la senasación que le falta elaboración al final.
(y ojo que no me refiero a que tenga que "entenderse")

Señorita Cosmo dijo...

No no, no me da ninguna "senasación", te mentí.
La sensación me da, eso si.

Pvncho dijo...

sí, sí, es verdad... queda una sensación rara... veré que puedo hacer... muchas gracias por la observación