24.11.06

La pico de loro

En el pueblo en que nací había un tipo al que le decían “El tumba loro”. De seguro esta entre los dos o tres mejores apodos que escuche en mi vida. Todo empezó cuando este muchacho era un purrete y el ave verde de su vecino lo molestaba con sus charlas. Un día el joven, al que en el pueblo sólo unas pocas personas le conocen su verdadero nombre, se asomó por la medianera y con su gomera dio fin a la vida del pobre animal.

Pico de loro es un nombre medio desubicado para una herramienta de trabajo, uno tendería a pensar que es una herramienta que habla. Pero cuando se la ve uno nota que el nombre le cae bien, sin dudas es un pico de loro. La cuestión es que me atrae, cuando las cosas toman nombre desde una metáfora. Así un amigo llamaba a todos los animales perros pero agregándole la característica que los distinguía:

cabra = perro con cuernos

vaca = perro que da leche

dinosaurio = perro grandote pero extinto

oveja = perro que da lana

Fin del post.

7 comentarios:

Chancho Piluqui dijo...

Un enemigo de mi niñez cargaba con un apodo que todavía hoy me sigue causando una gracia infinita: le decían (decíamos) "culo de chapa".


Salud!

Pvncho dijo...

jajaja, muy buen sobrenombre, me reí mucho sólo. Recuerdo que alguien se había puesto a recopilar los sobrenombres del pueblo, se encontraron cada cosa...

Anónimo dijo...

Cómo me gustaría que me dijeran "el tumba loro", o en su defecto "el tumba pájaritos mañaneros"

PD: ¿Algún día vamos a hacer algo conjunto en formato blog panchex?

Pvncho dijo...

Imaginate a tus amigos llamando a tu casa, y cortando cuando atienden tus viejos, porque no se animan a preguntar por el tumba loros y tampoco saben tu nombre real.

Si querés este finde nos juntamos, si te parece.

Maru dijo...

Eso sería cuando al principio la llamábamos a Burbu, nada más que no cortábamos nosotras, sino que hacíamos un terrible esfuerzo por recordar su nombre

Maru dijo...

(Hablo en plural por mis personalidades múltiples)

Pvncho dijo...

maru: a mi me ha pasado, eso de que se te escape un sobrenombre no muy lindo adelante de los padres.

- Hola está el pajero.
- ¿Cuál el padre o el hijo?
- Ah, debo suponer que el abuelo murió entonces.
- Sí, no me hables de ese pajero.