17.1.07

No me peguen, soy un perfecto desconocido

Después de unos días de merecida licencia vuelvo al ruedo, y con una pequeña anecdota más que interesante.

Siempre me pareció que la gente se sube a un auto y se vuelve loca y quiere matar a todo el mundo. Hoy en Río Cuarto, antes de viajar para Rosario, voy a estacionar la camioneta de mi papá al no calcular tan bien la distancia por ser un vehiculo grande toco a un auto que estaba atrás, nada más allá de lo normal un simple típico toque estacionando que no provoca ningún daño solo el correr el auto unos centímetros. Inmediatamente me rodearon cuatro obreros de la construcción vecina, uno quiso forzar la puerta del acompañante, los otros me esperaron al bajar.

Yo que soy un tipo bastante tranquilo onda paz y amor, les pido disculpas, los tipos me putean diciéndome que podría haber matado a alguien (¿?), trato de explicarles que fue sin querer, y les recordé que no paso nada ni un raspón y que reconocía mi error. Acto seguido me siguieron puteando sin dejarme hablar y rodeándome. Ya cansado les dije “no hubo ningún daño, les ofrecí mis disculpas, dejenme de joder” y me abrí paso entre los cuatro. Mala idea. Uno me tomó de la remera y me tiró para atrás como preparándome para una buena sopa de piñas. Justo en el instante en que me imaginaba en posición fetal recibiendo golpes de todas partes, surge mi viejo que había escuchada la discusión y con tal calentura y personalidad que logra distraer la atención de los tipos.

Mi viejo tiene tal inconciencia en esas situaciones que siendo una presa fácil para los tipos hizo que estos se pusieran a dialogar, acto seguido llamó a la policía. Mientras llegaba la policía el grandote (todos superaban el metro 80 y los 35 años) que otrora me quería hacer papilla me pedía que le hablara en tono suave. Otro me desafió a pelear “a la vuelta”, en fin no logré explicarles que no me interesaba pelear con ellos, solo me parecían unos locos por querer convertirme en un puchinbol humano. Un tipo que pasaba salió a defenderme y en ese momento me emocioné me sentía tan odiado que ese gesto me llenó de ternura hubiera ido a abrazarlo a decirle gracias, pero la situación no daba. Desde este blog te digo gracias héroe anónimo.

En fin, después llegó la policía y no sirvió de nada, tenía que viajar y no quería pasar la tarde en una comisaría.

Seguramente está mal redactado después lo corrijo. Mañana contesto los posts anteriores.

4 comentarios:

Chancho Piluqui dijo...

Amigo, ¿dónde está Spiderman en un momento como ése? Si hubiera estado con usted, sepa que me habría ofrecido a recibir el 50 % de la potencial paliza que le iba a tocar.

Salud!

Pvncho dijo...

jajaja

macho macho, es al que le pegaron y puso la otra mejilla. Al menos eso dijo un barbudo.

Max dijo...

Creo que es una prueba más de que el mundo está loco. ¿Te acordás la anecdota del hombre que pensó que estaba haciendo inteligencia para robar una casa? Bueno, hoy lo vi tomando mate en la vereda y me miró con la cara de lo que es; o sea, un loco.
Más tarde probablemente cuente en mi blog una anécdota que prueba tu teoría de gente asesina al volante, pasa que la quiero contar con lujo de detalles y no quiero aburrir aca.
Saludos

Pvncho dijo...

sí, me acuerdo. Pareciera que la premisa de mucha gente es: "todo el mundo te quiere cagar aunque te demuestre lo contrario"