2.10.07

El encuentro

(Escuchado al pasar entre el murmullo que brota de la Plaza Sarmiento los domingos a la tarde.)


Se levanta el telón, en el medio del escenario dos árboles que en la escena anterior habían estado en el fondo se sientan en uno de los bancos de la plaza.

- Yo soy hijo del Plátano que está en la esquina de Wheelwright y Corrientes.

- Nah, me estás jodiendo.

- No posta bolu, mirame el tronco es igualito al del viejo.

- No te puedo creer. Yo también soy hijo del viejo.

- Me estas cargando. Hasta donde yo sabía éramos sólo unos 789 de los cuales la mitad se cagó en la última pedrada y la otra mitad está en una plaza de Villa Constitución.

- Eso se manejó mal, si hubieran llegado los jardineros a tiempo tendríamos muchos más hermanos vivos, yo me salvé porque estaba al lado de un pino altísimo que se ligo todas como un duque, pero sino hubiera quedado todo deforme como el de Oroño y 9 de Julio.

- .... Pero mirá que venirse a encontrar acá, con la cantidad plátanos, jacarandas y palos borrachos que hay en esta ciudad.

- Che... y decime: “semilla o esqueje”

- Semilla.

- Ahhh, con razón, yo soy de esqueje. Claro el viejo cada primavera se echaba unas polinizadas que había que ver cómo le quedaban los ojos a los alérgicos.

- Ojo, pero de vivero, criado con humus de lombriz californiana.

- Sí, porque la verdad que últimamente sale cualquiera que se crío en patios de casa a caretearla. Y no es así viste.

- Che, a todo esto... que onda ser esqueje, siempre me dio como cosita, porque... vos antes eras él, pero ahora sos vos. ¡Qué quilombo!

- Es una historia larga y que dejaría a muchos mal plantados, mañana te la cuento.

2 comentarios:

Eloy :: Samurai Socialista :: dijo...

yo una vez conoci a un platano nacido de probeta, la verdad, tenia serios problemas existenciales

Pvncho dijo...

y fue al psicólogo de árboles?