2.1.08

Cronicas cariacos II

Año nuevo - la fiesta (primera parte - llegando al mar)

Salida del metro - parada Siqueira Campos. La calle es un río de gente que cortaba el tránsito. En las veredas los vendedores ambulantes, remeras, antenitas y hasta ojotas de "Feliz ano novo"; flores que son rojas en su mayoría. Todos caminamos en una dirección: la playa de Copacabana. Una pareja camina de unos cincuenta años camina de la mano, él un moreno corpulento, ella una rubia descendiente de alemanes tal vez, falan portugueis, y llevan una botella de champan en la mano, esa de las que vende en la esquina por seis reales el tipo que grita agitando las botellas algo que suena a "Champa".

Estamos a doscientos o trescientos metros, pero no se ve el mar, se adivina tras la multitud -mucho más infinita que el otro coso de agua salada-, todavía no pisamos la arena de la praya. Unos hilera de parlantes escupen con todo una canción que parece ser uno de los hits del verano, todos lo bailan, todos lo cantan, es una mezcla de funky y samba. La alegría es solo brasilera.

Al fin, la puta fina arena, es dificil pasar entre la gente, aunque no imposible, y la sola idea del resto del grupo de querer llegar hasta el mar, hace que afloren mis sentimientos fóbicos. Una pantalla gigante muestra videos hechos para la ocación y una camara cada tanto poncha a la multitud. Para relajarme compro caipirinha por R$ 3 a un vendedor que pasa. Tomo aire, miro en dirección opuesta al mar, todos edificios muy lujosos, todos con las luces prendidas, en la mayoría sus habitantes miran a la multitud. Uno tiene cartel electrónico con la frase top "Feliz ano novo", un hotel tiene una cuenta regresiva, falta media hora aún y nosotros recién a mitad de la playa, juntando aire para llegar al mar.

Me hago paso entre la gente para no perder mi grupo en la multitud, un tren humano que parece ser una familia pasa delante mio, y yo que atras de las barreras bajas, me pongo en puntas de pies, para seguir conservando la referencia de los otros. Ahora sí, me parece ver atras de una multa retacona, el mar; por lo bajo la llegada de la marea fría no hace más que confirmarlo. Hay unos diez metidos, algunos con maya, pero la mayoría con la misma ropa que llevaron; y se tira de cabeza contra cada hola, como si fueran las cuatro de la tarde.

4 comentarios:

Maru dijo...

Vos sos el que la pasás mal pibe!

Juansolo dijo...

feliz ano contra natura!

Santiago Z dijo...

¿sobreviviste? me voy a Chile. Seguro me pierdo algunos capítulos de crónicas cariocas. Le voy a pedir a alguien que me los grabe... o si no a la vuelta me alquilo la temporada completa. Abrazo!

Pvncho dijo...

juansolo: jaja gracias, igualmente

santi: buena suerte por allá, traé otras.