10.3.12

Las intermitencias de Buitrago

Ese día Buitrago se levantó y encontró sobre la mesa una nota de su pareja en la que le decía que no lo espere a comer a la noche porque iba a llegar tarde. Buitrago se quedó pensando, y era algo que venía notando desde hacía días en sus sms, la nota no incluía ningún mensaje de amor, ni besos al final, ni un sobrenombre cariñoso de encabezado, tampoco una carita de alegría, un corazón. Nada, excepto la información.

Buitrago fue al baño con sus dudas, se peinó al costado su pelo recortado, se pasó gel, tomó aire profundo y volvió a la habitación. ¿Su mujer lo engaña? ¿Su mujer le va a pedir cortar la relación? ¿Qué pasa? piensa Buitrago, que no sabe que par de medias usar, si ponerse perfume o no, si demorarse preparando el desayuno y después tomarse un taxi o por el contrario comer algo que haya en la heladera y salir en bicicleta. Las dudas le crecían por dentro como un huracán en el pacífico.

De todos modos, ese día, al igual que todos los otros, Buitrago se paró en la entrada del supermercado con un chaleco que en la espalda decía Seguridad.

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