21.4.12

Buitrago sospecha

Buitrago está sentado en la punta de la cama con el despeinado de la mañana y la mirada fija en su uniforme. Hace una semana faltó a su trabajo sin avisar, nadie supo por qué, él no presentó ninguna justificación. Siente como si su cuerpo fuera de plomo, como si entre en la cama y el uniforme se abriese una abismo que no puede romper.

Tiene un presentimiento, como si su vida fuese parte de un experimento, como si ahora detrás de una pantalla lo estuvieran vigilando con atención “a ver que hace”. Buitrago piensa que eso sería cruel, todos alguna vez pensamos que somos la única persona real en el mundo y todo lo otro una excusa para ver que hacemos. ¿Qué hago? - piensa Buitrago y por las venas, entre glóbulos rojos y blancos le sube un contenedor de dudas.

En la campera esa hay algo que lo atrapa, lo deja inmóvil, y lo sabe; pero también están las expensas, el alquiler, el sueño del auto, “los gustos hay que dárselos en vida aunque cuesten”, entonces ahí la campera negra cobra algún sentido, ahí es cuando el infinito entre la cama y el uniforme se achica. Se pasa la mano por la cara, empuja los brazos contra la cama y se levanta.

¿Siempre va a ser esto? Las preguntas son como un círculo que siempre lo devuelven al mismo lugar. Buitrago camina por la calle y un signo de preguntas gigantes lo sigue sobre su cabeza. Las letras blancas en su campera negra reflejan el sol de la mañana, un chico que va a la escuela se encandila con la palabra seguridad.

No hay comentarios.: