8.8.12

Juan Domingo y Eva en el auto


Juan Domingo y Eva están en una fiesta en la casa de Juan Atilio Bramuglia, después de unos canapés comienzan los brindis, todos quieren chocar sus copas con Eva que con real cortesía hace el clásico chin-chin y adentro con todos los que se acercan. Al ver que a su esposa le empieza a patinar la lengua el presidente decide que es hora de volver.

En el auto Eva va cantando un tango de Discépolo, Juan Domingo tiene un ojo en la ruta y otro en su mujer.

- Perón, Perón – dice ella con voz seductora, él la mira – ¡qué grande sos! - ahora se muerde el labio inferior.

Perón un poco avergonzado, pero sin perder el respeto que siente por su mujer la intenta calmar diciéndole que descanse, que bebió de más.

- Mi general... - dice ella haciendo puchero- ¡Cuanto valés!

Juan Domingo pone los ojos en blanco, emite una exhalación sonora y después vuelve la vista al asfalto.

- No te escucho – silencio en el auto Perón – No te escucho ¿cuánto valés mi general?

Juan Domingo se muerde la boca para no hablar, no puede disimular su fastidio.

- Porque yo valgo 100 pe, aaaaah chiva calenchu, vos no tenés billete, chiva calenchu.

Dice Eva saltando en el asiento del acompañante y vuelve al tango que había dejado pendiente

2 comentarios:

Martín dijo...

Buenísimo XD

Pvncho dijo...

Gracias Martinchex