2.9.12

Buitrago y su nacimiento


Buitrago sabe poco de su nacimiento, sabe que nació un mes antes, que justo en el momento de salir se corto la luz y cuando volvió él ya estaba afuera. Su papá estaba en otra ciudad por un trabajo nuevo que había conseguido y llegó una hora más tarde. Su tía dice que era un bebe feo, demasiado violeta y su mamá recuerda que era flaco y tenía las piernas largas.

No le preocupa no saber nada más de ese día, Buitrago entiende que los verdaderos misterios del nacimiento no se esconden en las salas de parto. Lo extraño es cuando ese manojo de líquidos, células e información genética se transforma en un ser vivo que empieza a darle nombre a las cosas, a preguntarse, a generar sentimientos, expectativas y se la pasa intentando aferrarse a algo sin fecha de vencimiento.

“Todo nace con la esperanza de perdurar” lee Buitrago y le da escalofríos completar la lógica de esa frase.


***



Todo nace con la esperanza de perdurar

Texto de mi amigo Rodrigo Diéguez  (cuando busqué el título en Google para ver si él lo había posteado en el blog de fisiones noté que un flaco lo publicó como suyo al igual que hizo con otros textos publicados en el tercer número de Fisiones)


El tiempo clausura toda esperanza y que. Seguimos alumbrando todavia aunque se cierren los ojos y las puertas. Seguimos alumbrando incluso con las luces apagadas, porq las cosas tambien nacen en la noche, tras las ventanas cerradas, en las bocas humeantes de cualquier alcantarilla, en los patios a trasmano y en los corazones de manzana.
Y vos ahi, mirandome mientras te hablo otra vez de todo esto.
Palabras ya escuchadas y sabidas. Me dejas seguir, sabiendo que tambien el tiempo desmentira lo que te digo y volvermemos a hablar del cafe con leche, de la lluvia que insiste en repetirse los domingos, del precio del zapallo y otros tantos tantisimos etceteras. Con el tiempo, que inaugura la cuenta de todo lo que nace, lamiendonos la oreja. Susurrando depsacio a la misma letania de las cosas que se apagan, como la llamita de un encendedor y tus manos que vuelan de mis manos a tu pelo. Dibujando un gesto en la brevedad del humo. Esperando en tu boca el nacimiento del beso que concluya al fin en la mia; detenidos aunque el tiempo nos arrugue las miradas.


No hay comentarios.: