27.10.12

Buitrago y lo natural

A Buitrago se le fue corriendo el cuerpo y ahora apoya toda la espalda en el sillón, la cola está en el aire, la cabeza en el respaldo, el control remoto en el pecho, la mirada dos metros arriba del televisor, en el televisor hablan de lo natural para el hombre. Lo natural para el hombre es la familia, un hombre y una mujer, hijos, ese es el destino del hombre, dice una señora.

Comienza el espacio publicitario, una mujer de pechos redondos y duros, abdomen plano y culo parado, intenta convencer que el homo sapiens sapiens necesita un modelador electrónico de cuerpo, que así atraerá al sexo opuesto, que lo verán más apuesto, que desearán aparearse con él, que en las reuniones sociales hará reír al resto. Pero Buitrago ya no escucha.

Buitrago siente que sus costumbres se fueron haciendo cada vez más raras, que le es imposible comunicarse con otro homo sapiens sapiens de forma natural, sin pensar en agradarle, en caerle bien, sin sentir vergüenza por sus defectos, como si nunca hiciese lo que realmente quiere hacer. Ya ni sabe bien que quiere hacer, piensa los chistes, piensa cuándo levantarse para ir al baño, piensa hasta que botón tener prendida la camisa y nunca encuentra una certeza.

En alguna parte el camino evolutivo lo llevó a convertirse en un homo solitario, en un inseguro de mierda, él falló a la genética, al hombre natural que tiene que hacer lo que viene en su mandato interno escrito en la sangre, en la biblia o donde carajo sea.

Vuelve el programa, alguien dice que en los primates las formas de sociabilizarse son mucho más complejas, vuelve a hablar la señora que había dicho lo de la naturaleza en el hombre, ahora dice que ella no cree en las teorías evolucionistas.

La religión es lo natural, y el hombre es lo deforme, piensa Buitrago, sus genes tienen la culpa. Es tarde y el televisor lo marea, prefiere ir a la cocina a preparar un te y ver si pasan los goles del domingo.


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