5.11.12

Buitrago y el presente continuo

Buitrago sale a la calle, se inventa un motivo, pagar una cuenta y ver algo de ropa, aunque secretamente busca que pase algo, encontrarse con alguien, descubrir un objeto, pide a gritos que algo extraordinario suceda. La peatonal es una autopista de personas, ahí corre el flujo humano como la metáfora gastada de las hormigas.

Hombres de traje en la puerta de las casas de cambio, chicos pidiendo, vendedores de praliné, adolescentes que se parten, veteranas operadas, gente con problemas para caminar, tipos tostados de camisas desprendidas, estudiantes, oficinistas, vendedores ambulantes, guardia urbana, perros de la calle.

Buitrago los mira y siente el presente continuo en su mejor expresión. Ninguno de los que están tienen un pasado o futuro para Buitrago, nunca va a saber nada de la mujer que le acaba de rozar el codo con la cartera, del chico que ata la bicicleta ¿Cuántas veces habrá visto a personas sin saber que ese era el último día de sus vidas? Pero no puede saber nada, sólo ese presente continuo de los empresarios en la puerta de la bolsa de comercio, de los chicos abriendo las puertas de los taxis, de la banda que toca música de los Balcanes.

¿De dónde viene la gente? ¿Qué les pasó una hora antes de estar caminando frente a él? ¿Cuántas veces habrá estado mirando mujeres que venían de tener una mala experiencia sexual? ¿Cuántas veces habrá chocado a alguien que esa semana perdió un ser querido? ¿Qué mierda sabemos más allá de este presente continuo, del viento que ahora levanta la basura en la esquina, de la chica que vende pañuelos?

A veces el mismo se siente que habita otro tiempo, un futuro deseado que nunca llega, y cuando llega lo encuentra preocupado en otro tiempo; otra veces es un pasado el que lo habita, un pasado que vuelve aunque no lo llame, aunque se lo quiera dejar ahí en la estantería de los recuerdos que no duelen.

Buitrago no se siente ajeno a ese presente continuo ¿qué saben todos de él, de ese tipo de zapatillas deportivas, sin barba y pelo corto? ¿En qué coordenadas espacio temporales comenzarán a perderse sus pensamientos, sus recuerdos?

El sol divide en dos la peatonal de Rosario, Buitrago camina por la sombra sintiendo de tanto en tanto el aire fresco que viene de los locales de artículos del hogar. Es octubre y esto también es un presente continuo que se va a perder.


1 comentario:

francisco pavanetto dijo...

a Buitrago le cabe el péndulo.

ahi te dejo alistado.

abrazo